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Reflexiones bíblicas sobre el Adviento (II): el retoño de Jesé (Isaías 11,1-6)

Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago.

Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y entendimiento espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor del Señor. Lo inspirará el temor del Señor.

No juzgará por apariencias ni sentenciará de oídas; juzgará a los pobres con justicia, sentenciará con rectitud a los sencillos de la tierra; pero golpeará al violento con la vara de su boca, y y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.

La justicia será ceñidor de sus caderas, y la lealtad, cinturón de sus caderas.

Habitará el lobo con el cordero, el leopardo se tumbará con el cabrito, el ternero y el león pacerán juntos: un muchacho será su pastor. La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león como el buey comerá paja. Isaías 11,1-6.


En esta semana las lecturas de Adviento muchas de ellas están basadas en los textos del profeta Isaías, podemos decir que el profeta Isaías es el profeta del Adviento, pues es el que más profecías hizo de la venida del Mesías, de su nacimiento virginal, etc. El profeta Isaías es uno de los profetas mayores de Israel, su ministerio tuvo lugar en el siglo VIII a.C, en esa época ya predijo de manera asombrosa que el Mesías iba a venir y como vendría. Es concretamente en el tiempo de Adviento una de las principales figuras bíblicas junto con Juan el Bautista y la virgen María. Encontramos en Isaías cantidad de referencias al nacimiento de Jesús (Isaías 7,14, Isaías 9,6; Isaías 40,1-10, Isaías 35,4 etc) En este texto que se nos presenta de él, se inicia con la expresión “brotará una vara del tronco de Jesé” ese Jesé al que se refieren es el padre del Rey David, tal y como relata 1Samuel 16,5 y en Hechos 13,23-33. Lo que se nos quiere decir aquí es que de la dinastía davídica nacerá un tronco, vara, o retoño, lo que en hebreo se pronuncia נֵצֶר (netser) y de donde posiblemente venga la expresión “nazareno”, por lo tanto es un texto Mesiánico que nos esta hablando de Jesús el Nazareno, como retoño de Jesé. Dándole por tanto el lugar de la dinastía davídica que le corresponde. A este pasaje se refiere indirectamente San Mateo cuando llama a Jesús Nazareno (Mateo 2,23). Expresiones similares encontramos también en otros textos del Antiguo Testamento que también se pueden referir al Mesías de Dios: Llegarán los días –oráculo del Señor– en que suscitaré para David un germen justo; él reinará como rey y será prudente, practicará la justicia y el derecho en el país. Jeremías 23,5 15 En aquellos días y en aquel tiempo, haré brotar para David un germen justo, y él practicará la justicia y el derecho en el país Jeremías 33,15 Escucha, Josué, Sumo Sacerdote, tú y tus compañeros que se sientan delante de ti –porque estos hombres son un presagio–: Yo suscitaré a mi servidor «Germen». Zacarías 3,8 Tú le dirás: Así habla el Señor de los ejércitos: Aquíha y un hombre llamado «Germen»» allí donde esté, algo va a germinar, y el reconstruirá el Templo del Señor. Zacarías 6,12.


Todos estos textos son similares, el Germen o retoño será el Mesías, el que reconstruirá el templo de Dios, practicará la justicia, y nos enseñará también a ser justos con los demás hombres. Estos textos por tanto nos están anunciando el nacimiento de un Salvador y por tanto la venida próxima de un reino mesiánico. Son textos que nos sirven para ver la preparación que Dios hizo a su pueblo de Israel, y como también nosotros hemos de prepararnos, este anuncio de la venida del Mesías causaba alegría y esperanza al pueblo de Dios, de la misma forma hoy tiene que ser para nosotros causa de alegría, de fe y de esperanza.


Luego nos dice que sobré el se posará el Espíritu de Dios, y describe los dones del mismo: espíritu de sabiduría y entendimiento espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor del Señor. Este texto nos enseña entonces que Jesús tiene la plenitud de estos dones, pero a su vez también nos hace un llamado a pedirle al Señor que nos de estos dones, para poder vivir mejor este tiempo de Adviento, don de sabiduría y de entendimiento, para conocer en profundidad el misterio de la encarnación del Verbo, don de fortaleza y consejo, para superar los problemas, padecimientos, para resistir las tentaciones, tan presentes en estas fechas (tentaciones del materialismo, olvidarnos del verdadero motivo de la Natividad etc) cuanto daño hace hoy en día ver la Navidad como la fiesta del consumo, del materialismo y del alcohol, que este don de fortaleza nos ayude a soportar todas estas tentaciones. El don de temor de Dios, esto es abandonarnos humildemente en las manos del Padre, reconocer que somos pequeños ante Dios y estamos en sus manos. Este don de temor de Dios es fruto de una perfecta caridad, practiquemos esta caridad con el prójimo en estas fechas tan significativas y también confiemos en la providencia amorosa de nuestro Padre Celestial.


Continua el profeta enseñándonos como actuará el Mesías ante los problemas del Mundo:

No juzgará por apariencias ni sentenciará de oídas; juzgará a los pobres con justicia, sentenciará con rectitud a los sencillos de la tierra; pero golpeará al violento con la vara de su boca, y y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.


Son las características del reino mesiánico, no se juzgará las apariencias ni lo que se oye, los pobres serán juzgados justamente, rectamente también se juzgara a los sencillos y a los violentos y malvados los golpeará y aniquilará, estas palabras se parecen bastante a las que en su momento cantó nuestra Santísima Madre la Virgen María en el Magnificat (Lucas 1, 46-55). De la misma manera en este tiempo de adviento, tengamos también nosotros misericordia con los pobres, y practiquemos la limosna y el desprendimiento, para que ellos también puedan notar que el reino mesiánico ha llegado.


Finalmente me gustaría concluir esta meditación con el versículo 6:


Habitará el lobo con el cordero, el leopardo se tumbará con el cabrito, el ternero y el león pacerán juntos: un muchacho será su pastor. La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león como el buey comerá paja.


A través de metáforas el profeta Isaías nos presenta otra de las cualidades de la época o reinado mesiánico, la Paz. Si, cuando viene el Mesías son tiempos de paz y alegrías, así el lobo no se alimenta del cordero, ni el león atacará al buey. Esto lo reflejaron los Salmos de esta manera: El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; Salmo 85,11. Constituye por tanto una llamada a vivir este tiempo de adviento con justicia y paz. Justicia con los pobres como vimos antes y paz con todos los hombres. Buscar la paz es olvidarnos de los pleitos y problemas, de las discordias familiares y discusiones con amigos, perdonar y saber pedir perdón por nuestras faltas, es lo necesario para que exista paz, y es lo que debemos practicar en este tiempo de Adviento para llegar con un corazón lleno de Paz a la Navidad. Sigamos el consejo de San León Magno:


¿Qué cosa mejor podríamos encontrar entre los dones divinos para honrar la fiesta de hoy, que aquella paz que anunciaron los ángeles en el nacimiento del Señor? En efecto, esta paz es la que engendra hijos de Dios, la que alimenta el amor, la que es madre de la unidad. Ella es descanso para los santos y tabernáculo donde moran los invitados al reino eterno. El fruto propio de esta paz es que se unan a Dios aquellos que el Señor ha segregado del mundo (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 6, sobre la Natividad).




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