Buscar

Reflexiones Bíblicas sobre el Adviento (I): Estad alerta!!! ( Marcos 13,33)

Hoy comenzamos la primera de las semanas de adviento. Es un tiempo donde nos preparamos para la Venida del Señor, precisamente la palabra "adviento" significa "venida". La Iglesia busca con estas 4 semanas que preparemos nuestro corazón para recibir al Rey de Reyes y Señor de Señores (1Tim 6,15) y para ello nos propone 4 semanas para que en cada una vivamos un aspecto concreto de nuestra fe.


En esta primera semana se nos presenta el siguiente texto del Evangelio:


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!» Marcos 13,33-37.


Este texto del evangelio nos hace un llamado a la "vigilancia", nos pide que estemos atentos porque el Señor va a Venir y no sabemos cuando. Vendrá en 4 semanas a nuestros corazones, pero si no estamos vigilantes, quizás no este nuestro corazón bien dispuesto. Por ello necesito practicar la virtud de la "diligencia" esto es, de la "vigilancia". La virtud de la diligencia es parte de la virtud de la prudencia. Existen muchos textos a lo largo de las Escrituras que nos llaman a ser diligentes: "Sed prudentes y Velad en la oración " 1Pe 4,7."Velad y estad firmes en la fe, obrando varonilmente y mostrándoos fuertes." 1 Co 16,13.

"Porque, si no velas, vendré como ladrón, y no sabrás la hora en que vendré a ti." Ap 3,3. "Sed sobrios y vigilad, que vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda rondando y busca a quien devorar. "1P 5,8. Todas estas citas nos llaman a practicar la diligencia o vigilancia, es decir a velad y estar firmes en la fe para no caer en las redes del diablo, y además vivir la vigilancia con la esperanza de que el Señor vendrá nuevamente. Diligencia es el cuidado y el esmero en ejecutar algo. Es esa prontitud de ánimo, esa agilidad interior y exterior, esa prisa apacible en hacer bien, en hacer con amor, en hacer con gozo lo que tengo que hacer en ese momento. Es esa laboriosidad a la hora de realizar las tareas y encomiendas. Esta virtud nos da la pauta para obrar, aquí y ahora con acierto y sin demora. Dediquemos esta semana a la practica de esta virtud tan necesaria, para así encontrarnos prontos de animo para recibir en Navidad a Nuestro Señor Jesucristo.


Por último indicar que es la virtud de la diligencia la que se necesita para hacer frente del pecado capital de la "pereza" aquel cristiano que obedece el mandato de Jesús hoy en el evangelio, "Velad y orad" es un cristiano que vence a la pereza con diligencia. También la diligencia nos ayuda a luchar contra la "acedia espiritual". La pereza es parte de los pecados capitales que acechan la vida del cristiano ( CIC 1866). En cuanto a la acedía el Catecismo la define asi: "La acedía o pereza espiritual llega a rechazar el gozo que viene de Dios y a sentir horror por el bien divino" (CIC 2094). Que esta primera semana de adviento hagamos como propósito el desterrar de nosotros todas nuestras perezas físicas y espirituales (acedias) de la mano del Señor Jesús. Recordemos también lo que enseña el libro de los proverbios sobre la "pereza": El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada Proverbios 13,4.


- Cuando caemos en la pereza deseamos pero no alcanzamos nada, es por eso que el Señor nos llama a estar "alerta" para evitar caer en la pereza y así poder estar siempre deseando y esperando su venida. Recordemos que si bien Jesús vendrá al fin de los tiempos, todos los años en Navidades ha de venir a nuestro corazón, es por ello que debemos preparar en nuestro corazón un "lindo pesebre para recibirle". Tengamos entonces un corazón diligente y vigilante. Si somos diligentes nuestra alma prosperará y avanzaremos entonces en la fe y en nuestro caminar como cristianos hacia la Santidad. Es por tanto una virtud muy necesaria para desterrar la pereza espiritual de nuestras vidas. Que en esta primera semana de adviento amemos más las cosas divinas de Dios, dediquemos más rato a orar al Señor y a conversar con él meditando sus textos sagrados para luchar diligentemente contra la pereza de nuestra alma. Para ello nada mejor que tener un plan de vida espiritual y cumplirlo con diligencia, así el Señor siempre nos encontrará: velando y orando en todo tiempo (Lucas 21,36).